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30.3.12

Ángel artificial, duende espacial

Es un día soleado en mi nube, voy flotando entre vientos que me llevan donde ellos quieren. Soy despreocupado, no necesito preocuparme de las cosas de mi cabeza, no puedo perder. Quemé tus recuerdos aquel día y robé una nube del cielo solo para mi. Quizás ahora ande un poco loco, hablando solo, cantando solo, mirando solo una nube. Te dejé mi foto en tu cajón, en ese cajón en el que guardabas toda tu ropa.
Esta vez me fui yo y me acuerdo de tus caricias pero puedo con ello, yo en mi nube estoy bien. Y muchos intentan robarmela y muchos intentan timarme, creen que porque vivo en las nubes soy un idiota. Tal vez no se equivoquen. ¿Donde estoy?
Siento vacio, angustia y tristeza cada vez que veo un tejado rojo. Rojo como esos pantalones que siempre usabas, como ese pintalabios que me dejaban marcas en el moflete. Odio el rojo y odio el recuerdo que me recorre todas las partes de mi cuerpo que me hace preguntarme ¿Que soy yo sin ti? ¿Que es la vida sin una caricia tuya?

Huir a los cielos, creerme un ángel, tropezar y caer.
Y mi último pensamiento fuiste tú. Y mi última sonrisa fue por ti.

11.2.12

Por dentro de mi

Subido a lo alto de un tejado, muerto de frio y sonriendo a la luna.
Si me rio de mi desgracia soy un inconsciente, me dice la gente al pasar, que se agolpan a mis pies para ver si salto. Son tan estúpidos que piensan que voy a saltar ¿No puedo simplemente mirar la luna? ¿No puedo simplemente disfrutar de una noche de vientos siberianos? Por lo visto eso no es normal y la gente no procesa ese amor por el frio, por sentirme mas cerca de ella, más cerca de su abrazo, que ella me espera bajo tierra, si saltara, si diera el paso...

Me paro a pensar en su sonrisa, en su pelo y en sus caricias, me paro a pensar en la constelación de sus pecas y sus besos, sus besos... Me derretia por ellos, suaves labios que se deslizaban junto a los mios, que me amaban, que me querían junto a ellos. Ahora están tan lejos, pero a un solo paso.
A cada minuto hay más gente apostada, mirando atónitos si este relato de mi vida acabará con mi cuerpo deformado por el impacto del suelo. Yo no me veo aún en el ataúd, aún tengo que hacer muchas cosas que prometí, tengo que vivir al menos cinco segundos más.

Pero no se puede morir por autoasfixia, lo se porque lo intento, el pánico de la gente me llega a mi; sus voces, sus gritos, sus atrevimientos, todo. Y lo noto, y lo siento, ellos quieren verme muerto, porque no saben mi nombre, porque no soy nada para ellos, seria una anécdota en sus bocas. Simples palabras exageradas y estaria a su lado, abrazados. Dos cadáveres que se aman, dos cadáveres que descansan juntos. Estas son mis últimas tres lineas y son todas tuyas.

Te amé, te amo y te amaré.

20.11.11

Insomnio/Amnesia

Un día te tumbas en tu cama, cae la noche con un programa aburrido que habla sobre la copula entre ailoropodas melanoleucas... Vamos, putos osos panda. Un panda es ruidoso mientras se zumba a una panda... Te recuerda tanto al porno. ¿Habrá porno con osos panda? Lo hay con perros y caballos, seguro que algún degenerado se ha grabado metiendo su diminuto pene en un oso panda. Seguro.
Y con cada tic se cierra un poco más el ojo izquierdo y con cada tac, el derecho. Y en la pantalla sigue un tipo con pinta de entendido haciendo gestos exagerados mientras explica como el señor panda penetra salvajemente durante treinta segundos a la fogosa señora panda. Ahora más que osos panda eres un jodido koala.

Un golpe en el brazo te despierta. Casi en shock abres los ojos, llenos de ojeras y amoratados. Tu cara es pálida  casi más que la del muerto que están enterrando. Si estabas en tu maravillosa cama de mil euros ¿Que cojones haces en un entierro?
'Pobrecito' pasa por tu cabeza. Pobre desgraciado que no recuerdas ni quien es ni porque mierdas estás en un cementerio, con el mal rollo que te dan. Demasiado George A. Romero y lo sabes. Empieza a temblar el suelo, el ataúd que guarda a tu querido 'nosequien' emite un ruido aterrador y se abre de manera tan violenta que las bisagras se destrozan. Todos gritan, todos huyen... ¡Han vuelto! ¿Y tú? Tú estás contento porque eso significa el fin del mundo. Adios trabajo, adios ex-novia amargada, adios amigos cabrones, adios deudas, y lo mejor, adios mundo cruel.

Esa frase está demasiado usada.

Un pitido clinico te vuelve a abrir los ojos, sala blanca, con cama blanca, sabanas blancas, cortinas blancas, sofás blancos, chismes que pitan blancos. Todo apunta a un hospital, y has sido maravillosamente operado. Ahora como Bob en el Club de la Lucha te has quedado sin las joyas de la corona. Cancer de testículos. Ahora no tienes fisicamente algo que, hace ya décadas, perdiste metaforicamente.
Ni tu gorda mujer fumadora compulsiva está en tu sala, está afuera fumándose otras dos cajas de rubios que la derivarán, tarde o temprano en cancer, no de testículos, obviamente.
Y tú en tu habitación compartida, rodeado de hipócritas que ves todas las semanas y tú con tu estúpido optimismo. No eres el puto Farinelli, tu ni huevos, ni dinero. Y por cierto, de tu magnifica cama de mil euros, ni una astilla.

El sonido de un camarero torpe que se tropieza y el energico grito de una multimillonaria mientras se le mancha el vestido con un James Berry Vineyard Paso Robles del 2007 que iba rumbo a tu mesa. Un vino que su botella cuesta mas que el vestido de esa. Un jodido gasto de dinero porque a ti te sabe exactamente igual que el vino de brick que bebes en fiestas y que mezclas con cocacola, pero las apariencias son las apariencia, no ibas a pillar un Don Simon de euro el litro. Rubia, ojos azules, pechos descomunales plastificados y euforica por que un lapsus ha hecho que su precioso Ali Hirminid, o algo así, no alcanzas a escuchar, se haya manchado con un vino mas caro que el fabuloso Ali comosea. Y no, no se ha manchado con un plato de percebes que chupaba ansiosa en la mesa de al lado, a más de dos metros,  pero si con el puto vino que ibas a tragarte. Rascandote cabizbajo buscas una solución mientras el Cthulu grita al pobre camarero que mearia en tu sopa si no fuera por tu aspecto, lo sabes de sobra por que le has visto hacerselo a otros,  si pudieras verte la cara que el teme seguro que tendría un tono amarillo leproso que tira para atrás. Tu aspecto y tus propinas. Pero obvias, sonríes, te acercas a la del vestido y susurras: “¿Sabes que el percebe tiene un pene veinte veces más grande que su cuerpo?“

Y ya la cama te la sopla.

6.11.11

Schrödinger experimento con mis huesos

Estoy vivo y muerto a la vez, en mi caja soy feliz, en mi muerte hayo el fin, en mi vida intercambio palabras con moscas metalizadas de mirada asesina. En mi caja soy feliz viviendo muerto cada día, en mi caja no hay dolor para un vivo, solo descanso para mentes incautas como la de los gatos.
Ya no tengo que entender el lenguaje confuso como ordenadores de gente que quiere saber sin interes como me siento hoy. Hoy soy el rey de tu mente, mañana estaré muerto.

Bailo como una bolsa al viento, me dejo llevar por suaves brisas de papel maché, navego en olas de cordones y escavo un foso en plastelina verde, azul y blanca. Juego y pinto manchandome las manos, no puedo mirar el futuro, por que mi futuro es el siguiente minuto que pasaré riendo en el patio de recreo, gritando de manera alocada imaginandome capitán de un barco pirata, robando tesoros y bebiendo ron. Pirata de arenero, bucanero a la orden de la enseñanza. Hoy soy el niño de tus recuerdos, mañana estaré muerto.

Y de todos los minutos que pasé en tu cama, rogandole al tiempo que no pasara, que nos dejara cinco minutos mas. Nuestro besos no querían acabar, nuestros labios necesitaban estar el uno junto al otros, nuestros ombligos inseparables y nuestras sabanas manchadas de amor... Miedo y asco en cada momento. Dulce apaciguadora de almas que me quiere encerrada en su cuerpo, mirame y no dejes de hacerlo hasta que mi cara se borre, hasta que mi recuerdo se esfume. Hoy soy el amado que siempre quisiste, mañana estaré muerto.

Estoy vivo y muerto, nunca supe decidirme.

26.10.11

De esas cosas que te salen en un parque

Y si me encuentras muy despacio
en algún lugar to' borracho
y me dices al oido birguerias
miraré al destino de rodillas.

Si a cada paso me caigo,
si en cada lucha te fallo,
levantaré mi puño en alto
y me alzaré otra vez, otra vez.

No te puedo demostrar
lo triste de mi valia.
No puedo ni alcanzar
un susurro en el espacio.

Tocaré notas en blanco,
un acorde con desgano,
un guiño obcecado
o mi vida desde el tejado.

Y no puedo seguir
con estos versos de marmota.
Y no puedo mentir
con tus labios en mi boca.

24.10.11

No te vayas al olvido

Me compré un corazón pensando que me serviria para afrontar una vida, vendí mi cordura por cinco gramos de acido que me dejaron en una cuneta, extenuado, exánime.
Cada paso acerca a tu boca, cada segundo te alejas un poco mas y vas susurrando los versos de un poeta erratico mientras me miras sabiendo que te traicioné, sin sonrisa en tu cara.
En el valle sentado, sin cara, sin alma, sin cuerpo, desplomado bajo mi sabana de estrellas, el cielo me pertenece, nunca nadie me lo ha robado, aunque digan que nunca fue mio, aunque tú me digas que fue la idea de un demente, que la noche es de la noche, que el día es del día y que yo no puedo convertirme en dios, que yo no puedo ser en lo que nunca quise creer.

Una manzana cae del árbol, una lagrima del cielo y un millón de soles me inducen a mi mas profundo sueño, en una cama de hojarasca, exalando lo poco que quise de vida en cada suspiro entintado por las palabras de un falso profeta. Quise que creyeras en mi amor.
Duermo en el suelo, me llueve en la cara y te puedo besar bajo la lluvia. Labios mojados, mejillas frias y de nuevo esa sonrisa que me llama idiota pero me quiere a la vez. En el bosque podemos morir juntos, por que si te abrazo no te suelto.

8.10.11

Cuarteto de cuerda en el funeral de la memoria

Te levantas con una llamada.

La muerte acecha en cada esquina, pero no quiere contigo, el cielo se vuelve de color purpura y tus pupilas no ven que el billete de metro es un billete al infierno. Pero tu te sientes tan feliz en tu ignorancia, sabes que retozas en la cama con la mas bella, que el sudor lo compartes, que las lenguas se entrelazan en los besos, tú la quieres siempre cerca, tú la quieres siempre en tu cama.

Te duermes con la tele puesta.

Sueños programados de tu mente materialista. Eres el dueño del mundo, tienes todo el dinero, tú dices lo que se hace, tú eliges quien muere... Pero este sueño muestra el fin de los sueños, postrado en una cama el hombre más importante del universo, tú, fumando esos puros tan caros que te han llevado aquí. En el hospital no se puede fumar pero ¿Quien te lo va a impedir? Nadie a venido a verte perecer, avaricia te dejó solo en un mar de oro. Y hoy vas a morir rodeado de prensa y enfermeras. Hoy vas a morir solo y lo sabes, y bajo esa piel tosca y ya casi muerta se esconde el trotamundos que siempre quisiste ser y de sus ojos sale una lagrima, una lagrima que se desliza por tu mejilla.

Te levantas entre sudores.

La mujer que da las noticias a las tantas de la madrugada sigue farfullando las noticias que acarrean al mundo, levantas del sofá y vas a beber agua, de camino al salón te cruzas con ese espejo que pusiste ahí porque no te quedaba más espacio. Y el señor que aparece en el reflejo no se parece en nada a lo que ese joven soñador queria llegar a ser. No hay barba desaliñada, no hay ropa vieja ni sonrisa en la cara, no hay ni rastro del trotamundos que quisiste ser, apenas hay un recuerdo. Asististe a tu propio funeral y no quieres recordarlo, no recuerdas tan siquiera el movimiento armónico simple que dibujaba esa cuerda mientras hablabas con tus amigos de Dalí, Picasso, Monet, Klint y Van Gogh...

La cuerda siempre hará una onda...


24.9.11

¿De titulo? Mi vida en un canuto

Y de vuelta en un gusano fundido de acero que viaja por los corazones de Madrid, de vuelta entre gritos, lamentaciones y otras razones por las que el suicidio es la única solución, las risas son nuestras gotas de salvación.
Atrás los amigos abandonados, a un lado una maleta llena de vacío y enfrente un ruido ensordecedor que tu adelantas, te ries, hablas y no se te escucha... Pero te ries. Nos nubla el chirrido, nos recuerda a lo frívolo de nuestras mentes y en la neblina del dolor sonico nos encontramos en nuestras tierras, amarillas las paredes y escaleras automáticas que nos elevan al séptimo cielo, y los gordos conformistas que usan ese estúpido ascensor, que no saben mover sus pies coordinados para subir.

Y en la superficie, indiferencia, un manto de césped mojado con cerveza rubia, de los culos de botella que agarramos para tragar y mirar la constelación de Orion en el cielo, divagar de nuestras vidas y perder el rumbo de todo lo vivido, que dentro de años seremos nada... Cenizas encima de cenizas.
Mi amapola creció encima de polvo, sus pétalos cayeron de un disparo y su sangre se esparció en mis sabanas, despierto entre dormidos, muerto entre vivos.

Mi testamento se quemo con mi casa, mi muerte se auguro con gran efectividad. Caída de un noveno, cuerdas de tender rotas y un sonido seco que se acabo dispersando en las palmeras, un remanso de paz entre carreteras. Y ahí, el polen que nos hizo tener alergias, el chocolate que nos hizo reír del vuelo de una mariposa y de nuevo esa rubia en tu regazo...

Una llamada al móvil, una frase... Vosotros lo que pasa es que os habéis fumado muchos porros.

15.9.11

Mis ángeles descienden para morir

Mirarse las manos y tenerlas llenas de sangre no augura un buen final. No se de donde salió ni a quien despelleje para encontrarme en una situación tan escabrosa. Corrí por los cerros en la noche clara vestida de sangre, huyendo de sombras grises que se acercan a pasos agigantados a por mi, que me gritan, que me odian.

Agotado perdi la salida y encontré el cuerpo, destripado, lleno de todo tipo de insectos necrófagos. Miro mis manos, las apoyo en mi estomago y al mirar veo que perdí mis entrañas por el camino, que la locura me mato, que la cordura se quedo mirando y desemboco en un suicidio prematuro.

9.7.11

Se ha caido una estrella

Y de la sinrazón a un buque en la nebulosa oscura de nuestras almas. Niños corriendo por verdes praderas existentes solo en nuestras mentes, cuarteadas por la lluvia y sonar de relojes, mundos ya inverosímiles plagados de luchas hipocondriacas contra nuestros propios corazones, ya malheridos, llenos de heridas y espinas clavadas por cruzar las zarzas de un amor... Cualquier amor.
Y tu mente en blanco, el vació de una mirada al llorar lágrimas de cocodrilo, por que los cocodrilos no lloran, los cocodrilos solo matan a las hadas que se convierten en la bebida de nuestros vasos, en el vino tinto que envejece en un rincón, esa cosecha olvidada a causa de los malditos relojes... Otra vez los malditos relojes.

Y escupir en nuestras propias tumbas para reconocernos a nosotros mismo que no fuimos, ni seremos nada, solo unos monolitos de piedra anclados en las faldas de una montaña, solo dos esquirlas en el suelo tiradas y barridas con el sufrimiento de los más cercanos. No quieres amar porque aún no sabes bailar al son de mis frases cortas, de mis metáforas sin sentido y de mis faltas de ortografía. No quieres ser imperfecto, no quieres darte cuenta de que la verdadera perfección es la total indiscreción en las zonas perecederas. Otra vez tus piernas abiertas en una cama, otro chico diferente... Te perdiste en la gran ciudad, no encontraste un camino y tus lágrimas se cristalizaron, se volvieron un dolor intenso en tu jardín... La muerte de tus flores de tanto regarlas.

Y quizás mi vida la tiré por la ventana de un séptimo piso, y se estrelló contra el suelo dejándolo lleno de neuronas y sangre, la sangre derramada de un escritor loco contenedor de basuras imperdonables y asquerosas especulaciones sobre el sexo más prohibido, solo tú y yo en esa cama...

Y otra vez otro diferente al que dejas entrar...

13.6.11

La Bala Que Nunca Pudo Matar

En aquellos campos remotos en los que la horrible civilización no había llegado, donde las flores se extendían a mas que una maceta y el aire aún se respira me encontrarás, junto a un acantilado mirando al mar, con la mirada perdida en una abeja posada en flores rojas, con un disparo entre ceja y ceja y una estúpida idea que se disipa con el humo. Con la brisa golpeando mis zapatos y una bicicleta roída por el tiempo.

La muerte no viene a por mí y sigo tirado en este acantilado, será porque ella me amó y ya no quiere verme porque la rompí el corazón, me odia tanto que no desea mi muerte, prefiere verme tirado, esperando a que ella venga para librarme de este dolor.

La sangré ya tiznada de marrón por el tiempo esperando, las flores ya cansadas se murieron y el sol se ha vuelto a poner… Pero volverá a salir, una y otra vez, no hay final para mí. Castigado como Prometeo, Tántalo, Teseo y Piritoo, azotado con el paso del tiempo que no pasa, con la mirada perpleja observando a las nubes oscuras. No siento no la lluvia en mi cara, ni el suave aroma de tierra mojada o la brisa marina que vuela a mí alrededor.

Besé a quien no debí besar, enamoré a la muerte y ahora no me deja desaparecer.

25.5.11

Destrocé un invierno con la primavera


En el ansia del despertar me caí de la cama y te vi llorar en el pasillo del jolgorio, y tu pelo mal cortado dejando un rastro de mechones avanzaba a la puerta. Y te fuiste a la playa y encontraste conchas olvidadas: Azules, verdes y cristal. Que te veo semidesnuda implorando al aire que te convierta en partículas y te deje viajar con él, que mi musa se ha cansado de sentirse encerrada en un pincel seco y de dormir siempre en la misma cama.

Ya no quieres besos apasionados, ya no quieres que nuestros cuerpos se rocen, ni quieres una palabra de amor. Te he visto hacer las maletas y escribir esa nota, he hurgado entre tus cosas y he encontrado un billete de avión, me dejas en Venezia y te vas a París, que dicen que allí hay mil poetas con talento y yo ya no valgo ni para amar.

Estoy viejo y desanimado, estoy a un metro del sucio final, sin amor entre tus piernas, ni dos párrafos con un sentido… Que me veo ahorcado y no sé qué me pasa. Que te veo lejos y me veo ahorcado.

23.5.11

Arráncame el cerebro y sorbelo con una pajita de color

Que vendo mi alma por cinco céntimos y vomito en cada esquina las canciones que nunca te di. Que la muerte de mis hermanos no cambio mi expresión y maté alguno por comerme su corazón. Mis manos manchadas de sangre y mi princesa en una cornisa a punto de suicidarse, ahora recuerdo porque me arranqué los ojos y porque soy ciego para todos.

Háblame tú que tienes alas y déjame sentir lo bien que se está en las nubes mientras sigo en mi maldito infierno personal, quemándome y esperando a que algún día me devuelvan mi alegría. Y si te atreves quédate a escucharme, escucharme decir todo lo que fui, de mis aventuras imaginadas, de mis besos alargados en el tiempo y mil recuerdos de joven muerto.

Hoy me voy de aquí, no moriré, no para mí…

15.5.11

Elegía a un Yo Muerto

Y por fin has dado el último paso, ahora estas en una caja de contrachapado a punto de ser incinerado. Te has convertido en un cigarrillo más, ahora serás tú el que acabe siendo ceniza. No sé qué decirte, somos la misma persona, más o menos, las lagrimas se me desbordan de los ojos por verme a mí mismo muerto, frio, maquillado para parecer real.

Cogí tu mechero y queme el aire, queme el cielo y queme la dicha, pero no conseguí nada, ninguna respuesta… Era esa mirada tuya, esa chispa de tus ojos que llamaba la atención a la gente, tú y tu puta manía de llamar la atención. Nunca me caíste bien, es más llegue a odiarte, pero ya estás muerto, no se puede odiar alguien muerto, no hace daño, solo ocupa un hoyo en el suelo, o ni eso, por que a ti te van a dar libertad, vas a formar parte del aire… Nadie quiere tener tus cenizas cerca. Si me miro te veo y me fumo la última colilla de tu vida.

Fuiste… Así resumiría tu vida, después de tantas drogas y tantas cenizas en el cenicero, cuelgas tu vida para darle una última calada, no te imagino como un angelito, un angelito fumador, una visión curiosa. Bueno, empieza a entrar gente, sabes que odio que me vean ¿Qué? ¿Un último cigarro? Claro compañero, aquí tienes. ¡Ah! Me di cuenta tarde de que lo único que arde son nuestros propios cuerpos.

“Yo nunca te odié, así que nos vemos en otra vida”

11.5.11

Borrachos, odiados y enamorados

No creo que los duros gritos que nos lanzamos de noche espanten a los murciélagos sordos de mi azotea. No creo que el humo de nuestro cigarrillo cree nubes de tormenta, pero por si acaso lame tu cigarrillo y entonces bésame, bésame cuando tus ojos no me conozcan, cuando tu mente no quiera besarme. Quiero volver a besar esos labios embriagados del aroma a alcohol, quiero que por tus mejillas caigan lágrimas de ira y alguna de alegría. Solo otra vez esa cara de niña buena que se imagina princesa bajo unas sabanas de lino, solo esa frase, una vez más, como si esto nunca hubiera pasado.

Un secreto bien guardado que escribimos mientras nos besábamos, una injuria a nuestros fines y la muerte de algunos pensamientos libres. Nunca fuimos, ni seremos. Dos borrachos encantados, que se odian y se aman a la vez, en el tejado de un castillo imaginario que jamás pensé. Y esa noche volamos con dragones y sentimos las caricias de las nubes en nuestros oídos y el susurro del fragor de la batalla entre nuestros corazones.

Y perdimos el rumbo de las horas, las miradas entrecruzadas y las palabras calladas. Aunque resurja de mis cenizas, el viento podrido que resoplo entre mis dientes descargar su furia contra mi pecho. Veintitrés puñaladas en la cabeza y dos en el corazón me dejaron moribundo en una pesadilla de destierro.

Hazme lo que quieras… Esta noche soy todo tuyo.

10.5.11

El Secreto Peor Guardado

Quiero contarte, mi querida princesa, una historia perdida por los años, que ni siquiera se hila, son solo perdidas del conocimiento de uno que dicen fue menos. Sin ningún sentido escribió mil y tres secretos que guardó en la palma de la mano, textos denominados "basura" por eones de hermandades, que una tras otras perdían el respeto hacia lo que hoy tus ojos van a escuchar.
No me preguntes como los encontré, no me preguntes si alguna vez los miré, solo puedo decir que cuentan que el alma de LeFleu se encuentra en este libro, arrancada por el mismo y pegada en cada página.
Olvidad luego todo lo que leáis y escribid por vos misma novelas de ciencia ficción.

En teoría todo esto es un secreto, pero él mismo dijo que el peor guardado, que todo el mundo supiera de su locura, de sus tinieblas. Aprende a odiar y mirarme con esos ojos carmesí, por que nunca vi a una princesa llorar, siempre las vi feliz... Yo soy el trovador de las noche mal queridas, de los amores inacabados y las promesas incumplidas. Soy la perdición de la mente, soy el gato negro que maúlla en las esquinas y en mis pisadas encontraras todo lo que fue de un corazón.

"Me odio por ser un secreto mal guardado."